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Cómo fortalecer la autoestima de nuestros hijos

Comenzaremos definiendo la autoestima y el por qué de su importancia en nuestras vidas.

La autoestima no se forma de un día para otro, se construye día a día con las experiencias vividas. Y son precisamente las primeras experiencias, es decir las que tenemos con nuestros padres, las que juegan un papel muy importante en la formación de la misma.

El desarrollo de la autoestima desempeña un papel primordial en las elecciones y decisiones que serán claves en nuestras vidas y la de nuestros hijos. De que nuestros pequeños desarrollen una autoestima positiva dependerá en gran medida el éxito que puedan llegar a tener en el futuro y sobre todo que puedan afrontar de manera adecuada muchas de las dificultades  que se le presentan y presentarán a los largo de su vida. Les permitirá vivir con integridad, poseer un código de valores, respetar sus principios y normas, auto-aceptarse de manera incondicional, tener relaciones positivas con los otros… En pocas palabras: les permitirá vivir plenamente.

Son muchas los aspectos que tendremos que tener en cuenta en el día a día en la relación con nuestros hijos para conseguir formar en ellos una autoestima positiva.

SATISFACER SUS NECESIDADES

Elogios:

Tenemos que aprender a elogiar las cosas buenas que nuestros hijos hacen o lo bueno que son en determinados momentos. Hay que ser específicos a la hora de elogiar: “Has hecho muy bien…” “Qué bueno eres en…” “Te felicito esto que haces…” En lugar de decir frases generales como: “qué bueno eres”, “eres maravilloso…”, etc.

Contacto físico:

Cuando hablemos con ellos utilicemos el contacto físico. Cuando no lo hay, nuestros hijos pueden sentirse ignorados, indignos e inseguros. A veces un contacto físico adecuado dice más que mil palabras: acaríciele suavemente en la frente, en la cabeza o en las manos a la hora de dormir, o al ver la tele, o simplemente esté allí junto a él compartiendo un buen momento y observándole.

Privacidad:

Los niños necesitan tener privacidad y muchas veces el colegio es el que se convierte en lugar privado y muchas veces no nos quieren contar lo que les sucede en él: intente darle más privacidad en otros ámbitos, pídale permiso para entrar en su habitación, por ejemplo. No es que el niño esté en contra de usted cuando se queja porque siente que queréis controlar toda su vida y saber todo de él, simplemente está pidiendo más espacio y probablemente sea porque lo necesita.

Opciones:

Hay que darle oportunidades a que nuestros hijos elijan determinadas cosas, pero para que no se nos vayan de la mano, hay que darle opciones determinadas que previamente han sido seleccionadas por nosotros. Esto le permitirá ir formando su propio criterio y ver que a veces se puede equivocar, pero que puede aprender de sus errores: “¿Quieres empezar a estudiar mates o lengua?”, “¿Hoy nos acostamos a las 9:00 o a las 9:30?”, “¿Quieres ver en la tele la cuatro o la cinco?”, etc.

FACILITARLE QUE APRENDA A CONOCERSE MEJOR A SI MISMO

Punto de vista:

Es importante no imponerles nuestros puntos de vista. Podemos decirle frases como: “a mi me gusta así, pero lo importante es lo que te guste a ti y lo que tú pienses…”, ¿Qué te pareció el programa…? Evitar dar nuestro punto de vista, pues es probable que a medida de que nuestro hijo crezca sus criterios se alejen cada vez más de los nuestros.

Contar su historia:

A nuestros hijos les gusta mucho que les contemos detalles de cuando eran pequeños, cuando y en qué circunstancias dijeron sus primeras palabras, sus primeros pasos, vacaciones pasadas, cumpleaños, sobre sus tíos, primos, abuelos… Esto generará un hilo de continuidad y le permitirá reafirmarse en sí mismo.

Reflexión:

Es muy necesario fomentar la reflexión de nuestros hijos y que aprendan a colocarse fuera y que aprendan a analizar las cosas buenas y malas que le suceden. Un buen momento es a la hora de acostarse, hay que animarles a analizar  y pensar en voz alta. Para ello sírvale usted mismo de modelo y hágalo primero.

BRINDARLE UNA IMAGEN POSITIVA DE SI MISMO

Cada niño es diferente:

Y el nuestro es único e irrepetible. Un niño puede ser flexible, celoso, callado, ruidoso, engreído, caprichoso, prosaico, ordenado… Y además puede sentir, jugar, pensar, aprender de manera diferente de los demás. Hay que respetar sus diferencias. Es bueno aceptar a nuestros hijos con sus particularidades y resaltar aquellas cosas buenas que nos gustan de ellos: “Me gusta mucho como haces…” “Eres tan bueno cuando…”.

Escuchar:

Es importante “escuchar hasta con los ojos”. Con ello quiero decir, que cuando estamos con nuestros hijos les prestemos una completa atención. No podemos jugar con nuestros hijos y escucharles atentamente lo que nos cuentan, mientras vemos el Telediario, por ejemplo.

Es importante que se sientan escuchados: “ Esto que me vas a contar, parece importante, espera que me voy a sentar…”.

Es también necesario estar atentos cuando en determinados momentos nuestros hijos se califican de manera negativa a sí mismos. Hay que escucharles e inmediatamente reformular el planteamiento que haya hecho pero de una manera positiva. Es bueno llevar un registro de lo que dice y la frecuencia con que lo hace para así entender el patrón de conducta.

Impresiónese:

A nuestros hijos les encanta que alguien les admire de verdad. Esto les genera confianza, placer y le fortalece grandemente su autoestima. Y sobre todo que esta impresión sea generada sin ningún “pero” y de manera incondicional. Frases como: “¡Ha sido increíble!”, “¡Bravo!”, “Tu que eres tan bueno sintonizándome la radio, ¿me puedes ayudar con esta?, son solo algunos ejemplos de las frases que podemos usar.

ACEPTAR A SUS AMIGOS

Los amigos juegan un rol muy importante en la vida de nuestros hijos y lo harán a lo largo de sus vidas. Les permite auto-reconocerse, sentir que forman parte de un grupo y que no están aislados. Son su grupo de iguales y la opinión que tengan ellos de vuestro hijo será muy importante para él. Es por ello que se sienten muy bien cuando les decimos que sus amigos nos caen bien o que son buenos chicos, pues les estamos diciendo con ello que ha hecho una buena elección y se sentirán alegres y halagados.

Es bueno, no obstante, que aprenda a hacer buenos amigos. Para ello, desde pequeños es bueno que aprenda y que le enseñemos a identificar las cosas buenas que tienen sus amigos : “¿qué te gusta de tus amigos?” y que aprenda él mismo a ser un buen amigo. Hay que felicitarle por ello: por ser un buen amigo.

Si por el contrario, sus amigos no son una buena influencia para nuestro hijo, tenemos que intentar conocer qué es lo que le están ofreciendo estos amigos y proporcionarle maneras alternativas de satisfacer dichas necesidades. 

 

 

 

 

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